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La Ciudad de México, la Ciudad de los Palacios, la antigua capital del imperio mexica y la joya de los virreyes de la Nueva España, es hoy una de las ciudades más grandes, complejas y bellas del mundo. Su extensión y, sobre todo su vocación urbana, la hacen una ciudad de ciudades.
La ciudad de México es una urbe cosmopolita y moderna, situada en una cuenca de antiguos lagos y rodeada por montañas de origen volcánico. Las diferentes culturas que habitaron la ciudad a lo largo de los siglos, la han dotado de una interesante arquitectura de variados estilos. En primer lugar están los restos prehispánicos que hablan de la grandeza de las civilizaciones que se asentaron en el lugar antes de la llegada de los españoles. Los mexicas dejaron plasmado su arte en las ruinas del Templo Mayor, sitio de reposo del monolito de su diosa Coyolxauhqui.
Los arquitectos que vinieron de Europa durante la época Colonial aplicaron y enseñaron sus conocimientos sobre el arte de su época, tanto el barroco como el neoclásico y otros estilos, permitiendo además una combinación con el tallado indígena, creando así formas arquitectónicas únicas en el mundo. Obras como la Catedral Metropolitana, así como palacios, casonas y un sinnúmero de templos sobrios y suntuosos engalanan tanto la zona central declarada Centro Histórico, como pueblos pintorescos con aires provincianos situados en los alrededores ya conurbados, como Coyoacán, San Ángel, Tlalpan y Xochimilco, entre muchos más.
La cultura mexicana en toda su variedad nacional o local, es mostrada en un gran número de museos de gran calidad e interés, distribuidos por diferentes rumbos de la ciudad. En ellos usted podrá admirar desde el arte prehispánico (Museo Nacional de Antropología) hasta el arte virreinal (Museo Franz Mayer), el arte moderno (Museo de Arte Moderno) e incluso tradiciones mexicanas como en el Museo de Frida Kahlo.
Para aquellos que desean salir de la ciudad y disfrutar de escenarios naturales, tendrán también todo a su disposición. Podrán visitar las montañas volcánicas del sur de la ciudad o los valles serranos del occidente, degustando al mismo tiempo de exquisitas quesadillas que se ofrecen en numerosos puestos de comida a la sombra de agradables bosques que son protegidos por parques nacionales y reservas ecológicas. Y hacia el oriente el paseante se acercará a las nevadas cumbres de los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl, los mismos que fueron respetados y admirados por indígenas, conquistadores y gente de todas las épocas.
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