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Hermosillo, silueta reflejada sobre el desierto y las dunas, es una bella ciudad razgada por hilachas de luz que danzan sobre las calles y plazas, edificada sobre la tenacidad y elocuencia de sus habitantes. Lugareños que aprendieron a convivir con la fuerza de una naturaleza explosiva que irrumpe continuamente los momentos de la vida cotidiana. Pero no sólo eso, son un pueblo que se apropió de su medio natural para convertirlo en síntesis de vida, cultura y riqueza. Este maravilloso prodigio es el que sus pobladores, cálidos y sencillos, comparten con los visitantes.
Todos los paisajes confluyen en la ciudad de Hermosillo, ubicada al norte del país en una zona semiárida y a sólo 107 km del Mar de Cortés, el sol abrazador suspendido del azul celeste, el desierto que se pierde en el horizonte, la inconmensurable sierra fracturada desde donde se observa la huella de los tiempos, los ríos caudalosos de agua cristalina y, los extensos y productivos valles que se continúan hasta el mar. La interesante posición que ocupa en el mapa, acompañada de vías férreas y de la extensa red carretera, permite considerarla como una de las ciudades del país que cuenta con las mejores condiciones para el desarrollo comercial. A lo anterior, se suma uno de los sistemas educativos más eficientes del país, que hace posible la formación de cuadros técnicos reflejados en el alto desarrollo industrial, agrícola y ganadero, orgullo de sus habitantes.
La ciudad de Hermosillo, capital del estado de Sonora desde 1879, fue fundada en 1700, bajo el nombre de la Villa del Pitic, en el punto donde convergen los ríos Sonora y San Miguel Horcasitas. Sin duda, la historia de Sonora está marcada por la epopeya del padre Eusebio Kino, quien no se limitó al trabajo evangelizador sino que colaboró en la enseñanza de técnicas agrícolas que permitieron a los nativos construir formas culturales de supervivencia. Los sangrientos episodios, resultado de las rebeliones indígenas y de la huelga de Cananea, son capítulos imposibles de borrar del pasado de este sorprendente lugar.
Actualmente la ciudad de Hermosillo luce moderna y atractiva. Las actividades que puede realizar el visitante son infinitas. Sus amplias avenidas flanqueadas por la hermosa arquitectura de sus monumentos y plazas, permite al visitante realizar paseos por el Centro Histórico, recorrer museos, degustar exquisitos platillos típicos, conocer artesanía del lugar, trasladarse desde aquí a importantes reservas naturales y disfrutar de una de las mejores infraestructuras turísticas del país.
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